Mi experiencia como el primer alcalde intersex del mundo

Tony Briffa

Tony Briffa. Foto: suministrada.

Cuando tenía 30 años de edad, aparecí en un programa de televisión nacional en Australia, llamado 60 minutos, en el que salí a la luz pública como persona intersex. Nunca imaginé lo que me traerían los años venideros. Sin embargo, hubo algo que se hizo obvio con bastante rapidez; una vez que “sales”, nunca serás capaz de volver a “entrar”. El mundo ahora sabía que era intersex, y esa era una etiqueta que iba a quedar grabada en todas las facetas de mi vida.

Lo más difícil fue que, aunque la sociedad – mis colegas del trabajo, familia, amigos, vecinos, e incluso extraños – sabía que era intersex, no sabían lo que eso significaba. Muchos asumieron erróneamente que ser intersex es acerca del género, y que yo debía ser transgénero o transexual. Algunos pensaron que era hermafrodita, con dos sets completos de genitales: unos masculinos y otros femeninos. Algunos pensaron que simplemente estaba confundida. La realidad es que nací con una variación intersex llamada: “Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos” (SIA). Esto significa que, a pesar de tener un patrón cromosómico típicamente masculino y haber nacido con testículos, mi cuerpo no es capaz de responder a las hormonas masculinas de la manera habitual. Como resultado, nací con un cuerpo mayoritariamente femenino, y con un clítoris que era más grande de lo usual. De ninguna manera considero que esto sea un impedimento. De hecho, ¡la verdad es que es lo opuesto!

El desarrollo de una activista

Nací y crecí en una comunidad maravillosa; el suburbio de Altona, en el oeste de Melbourne. Asistí a las escuelas católicas locales. Hice muchos amigos en la escuela, pero sabía que era diferente a las otras niñas – fui medicalizada debido a mi clítoris. Fui sometida a repetidos y frecuentes exámenes médicos invasivos y a revisiones, pero me dijeron que no le dijera a nadie acerca de esto. Todo era un oscuro y vergonzoso secreto, e involucraba a mis genitales. Me hicieron sentir como un monstruo, y de esa manera me vi a mi misma mientras crecía. Era como si hubiera niñas, niños y yo.

Cuando tenía 7 años de edad, los doctores extirparon mis testículos sin mi consentimiento, y sin la aprobación de un tribunal. Me dijeron que iba al hospital a que me quitaran unos “tejidos”. Yo pensé que se referían a Kleenex o pañuelos, y me pregunté cómo era que se habían metido en mi abdomen [en inglés “tejidos” se escribe “tissues”, y esta palabra también hace referencia a “pañuelos”]. Recuerdo que la noche anterior a la cirugía, estaba llorando en mi cama de hospital, pensaba que probablemente era mi última noche con vida. Pensaba en mis padres y hermanos, en lo mucho que los extrañaría. Cuando desperté de la cirugía, estaba adormilada. Después, cuando tuve que ir al baño, recuerdo haberme detenido a la mitad del pasillo del hospital mientras me dirigía al sanitario, y llamar a las enfermeras para que me ayudaran. Estaban horrorizadas al verme salir de la cama, y me ayudaron a regresar. Me contaron sobre la operación, y dijeron que debía permanecer en cama. Me sentía adolorida y confundida. Lo admito, el simple hecho de escribir sobre esto, reabre las profundas heridas de mi niñez. Cuando tenía 11 años, los doctores comenzaron a administrarme hormonas femeninas, esto para reemplazar las hormonas que habría producido de manera natural si no me hubieran castrado.

Ser criada como católica fue un desafío mientras crecía, y sigue siéndolo. Hay tantas reglas estrictas acerca de las expectativas para una niña, nuestro papel y función en la sociedad, y prohibiciones sobre lo que podemos hacer. Cuando era niña, mi primer desafío fue que me negaran la oportunidad de ser monaguillo. No entendía ni aceptaba que no pudiera asistir al sacerdote, durante la celebración de la misa, simplemente porque era una niña. Me sentía discriminada. Además, había reglas contra las niñas que se sentían atraídas por otras niñas. ¿Por qué solo a los niños se les permitía sentir atracción por otras niñas? ¿Esto significaba que era un niño?

En mis años de adolescencia, poco a poco aprendí más sobre mi cuerpo. Aprendí sobre mis cromosomas, sobre la incapacidad de mi cuerpo para responder a las hormonas masculinas, y sobre mi infertilidad. Descubrí que había sido castrada. Me sentía confundida y sola en el mundo. Si no hubiera sido por mi amor a la música, no estoy segura de que hubiera sobrevivido. En repetidas ocasiones, mi doctor intentó convencerme que era más femenina que otras mujeres, ya que mi cuerpo no podía responder a las hormonas masculinas, pero no sentía que eso fuera una verdad para mí. ¿Cómo podía ser más femenina si ni siquiera podía tener hijos? Además, nunca he menstruado.

Cuando tenía 18 años, fui a mi primera reunión del Grupo de Apoyo SIA. El hospital lo organizó y me sentí muy contenta al conocer a otras mujeres y niñas con SIA, pero la charla fue controlada por los médicos, y no sentía que nos estuvieran dando la oportunidad de hablar algo real acerca de vivir con SIA y de la manera en que nos sentimos.

Mi vida a los veinte años fue turbulenta, pero nuevamente fui bendecida con amigos y amores geniales que se preocuparon por mí, que me sostuvieron y que me aceptaron completamente. Nunca oculté el hecho de que estaba teniendo relaciones amorosas con mujeres, a la vez que tenía relaciones amorosas con hombres. De cualquier manera, me sentía muy cómoda en la comunidad LGBT, y pude hablar abiertamente sobre quien soy y sobre ser intersex. Era una comunidad en la que abiertamente podía ser yo. Fue liberador.

Un evento que cambió mi vida, ocurrió cuando tenía 27 años. Tuve un grave accidente de motocicleta, que tuvo como resultado una mano y un fémur rotos, y mis pulmones parcialmente colapsados. Fui afortunada de que los doctores pudieran salvar mi vida y mi pierna después de estar meses en el hospital. No fui capaz de caminar sin ayuda durante dos años, tiempo durante el cual llegue a la conclusión de que la vida era demasiado corta como para no ser yo misma. Quería hacer un cambio en el mundo. En ese momento, decidí que ya no iba a ocultar el hecho de que era intersex. La naturaleza me hizo de esta manera, y no tengo nada de qué avergonzarme.

Si alguien debería avergonzarse, son los doctores que abusaron y maltrataron, tanto a mí como a mis padres.

Siendo una persona pública

No mucho después de poder volver a caminar, me puse nuevamente en contacto con el Grupo de Apoyo SIA. El internet hizo que fuera más fácil contactar con grupos e individuos intersex. Conocí al presidente del grupo en Australia y les ayudé a pasar de ser un grupo controlado por los doctores, a ser una organización independiente y legalmente registrada. Me uní al comité y conocí a muchas otras personas intersex – incluyendo a personas con SIA que ¡no eran mujeres! Ayudé a crear grupos intersex en línea, y descubrí el vibrante y rico entramado que conforman las personas intersex. Tristemente, era un entramado entrelazado con mucha vergüenza, secretos, desinformación, abuso, maltrato, incomprensión, soledad y oscuridad. Veinte años después, aún estamos luchando contra estos desafíos.

Tras un programa acerca de David Reimer, un niño que fue criado como niña después de una circuncisión fallida en Canadá, la estación de televisión me contactó, ofreciendo que saliera a la luz pública en su programa acerca del tratamiento que se da a lxs niñxs intersex en Australia; accedí. La vida nunca volvería a ser la misma. Desde ese momento, no importaba lo que hiciera, de alguna manera estaba conectado con ser intersex. Era como si mi identidad hubiera cambiado de la noche a la mañana. Ya no era vista como mujer, era vista como algo más. Algunos me veían como hombre, debido a que tenía un patrón cromosómico típicamente masculino y había nacido con testículos, otros me veían como una combinación de ambos. Algunos me veían como una persona transgénero.

Francamente, entiendo y respeto su confusión, yo también estaba confundida. ¿Qué soy? ¿Quién soy? Simplemente quería ser yo. Anhelaba una vida simple, pero eso no parecía ser una opción.

La mayoría de las personas intersex se identifican con el sexo con el que fueron criados, y no se ven sexualmente ambiguos. Me he dado cuenta que algunas personas me ven como mujer y otras como hombre. En general esto me gusta, porque refleja la manera en que me hizo la naturaleza y el como me siento.

Trabajé durante un tiempo para el Departamento de Defensa, como auditora e instructora de aeronavegabilidad, donde era percibida como un hombre. Elegí cambiar mi nombre de Antoinette a Tony, para facilitar la vida de las personas con las que interactúo. También tome la drástica decisión de someterme a cirugía para reducir el tamaño de mis senos, a fin de encajar profesionalmente. Mis senos eran un problema constante, y una fuente de confusión. También sé que políticamente, el no tener senos tan grandes, me hizo la vida más fácil. Esta es una decisión de la que no me arrepiento completamente. Pienso que el mayor arrepentimiento fue estar en una situación en la que tuve que tomar esa decisión, con la finalidad de encajar en la sociedad y poder tener independencia financiera.

Más tarde, me convertí en la presidenta del Grupo de Apoyo SIA Australia, también trabajé en otras áreas, apoyando y abogando por las personas y familias afectadas por variaciones genéticas. Escribí muchas propuestas a políticos, organizaciones de derechos humanos, comisiones de reforma legal, organismos de ética, hospitales, y cualquier otra organización o persona que pensara pudiera ser capaz de ayudar a solucionar los problemas de derechos humanos que enfrentan las personas intersex. Más tarde me uní a OII Australia y estoy encantada de ser codirectora ejecutiva de esta organización.

Councillor Tony Briffa, JP - Mayor

Councillor Tony Briffa, JP, Alcalde de Hobson’s Bay. Foto: suministrada.

¡Ser elegida!

Dos años después del programa de televisión, me involucré en asuntos locales y en una campaña para salvar el parque local de ser vendido por el ayuntamiento. Estaba en el recinto del ayuntamiento cuando un concejal me señalo, mencionando que mi nombre anterior era Antoinette y que yo era una mujer. Estaba consternada de que mi variación intersex pudiera convertirse en un problema de esta manera. Sus comentarios fueron publicados en tres periódicos locales, y la respuesta de la comunidad fue aleccionadora. La abrumadora respuesta fue que el concejal no debería haber hecho esos comentarios. Me complace decir que ahora considero a ese ex concejal un amigo y el genuinamente se arrepiente de esos comentarios.

Este incidente me animó a postularme como candidata independiente en las elecciones del ayuntamiento en 2004. No gané en esa ocasión, pero me postulé nuevamente en 2008 y gané fácilmente esas elecciones. En 2009 y 2010 fui elegida para el puesto de alcaldesa adjunta, y en 2011 fui elegida alcaldesa. Actualmente soy concejal electa.

Todo esto significa que me convertí en la primera persona públicamente intersex del mundo elegida para ocupar un cargo público, pero no fue hasta que fui elegida alcaldesa que el mundo se dio cuenta de esto. De repente, en una semana, tenía 250,000 visitantes independientes en mi sitio web. No podía seguir el ritmo de todas las solicitudes de parte de los medios de comunicación, y a los correos de felicitaciones.

Rápidamente pareció que no solo era la “alcaldesa Tony Briffa”, sino la “alcaldesa intersex Tony Briffa”. Algunos periódicos se referían a mí de esa manera, incluso aunque mi variación intersex no tuviera nada que ver con la historia. Frecuentemente, también mencionaban que yo había nacido intersex, y que biológicamente era tanto mujer como hombre. A pesar de que me centraba en las tareas cotidianas de ser alcaldesa, ser intersex repentinamente se había transformado en una parte de mi identidad pública.

En su mayoría, la comunidad local era maravillosa. Me conocen, ya que siempre he vivido en la localidad, y no ocultaba los hechos de haber nacido con una variación intersex, haber sido criada como Antoinette, haber asistido a la escuela católica local para niñas, haberme casado con un hombre local, divorciado, cambiado mi nombre a Tony, etc. La mayoría asumía que era un hombre, y yo acepté eso incluso a pesar de que no me representaba por completo.

La comunidad maltesa local, de la que soy miembro, me ha apoyado mucho. Admito que tenía un sentimiento de vergüenza e incertidumbre, porque no sabía cómo iban a responder, porque la cultura de Malta es extremadamente conservadora y religiosa. Afortunadamente, ser intersex, ser abierta en cuanto a mi pasado, y ser abierta en cuanto a mi diversidad corporal, ha sido algo bastante aceptado por ellos. Estoy muy orgullosa de ser maltesa.

Que se refieran a mí como “Sr. Alcalde”, no ha sido fácil. Cada vez que lo escuchaba, sentía vergüenza en mi interior, porque sentía que la palabra “Sr.” negaba mi ser completo. De manera similar, el que me llamaran “Señora Alcaldesa”, también se habría sentido extraño, debido a que negaba parte de mí. Es curioso como las palabras tienen efectos como estos. En general, seguí con mi trabajo e ignoré estos saludos masculinos y femeninos, al igual que traté de ignorar el hecho de ser constantemente etiquetada como el primer alcalde intersex del mundo.

Es entendible que exista un impulso para incrementar la participación femenina en los cargos públicos, incluso como concejales y alcaldesas electas, pero yo experimenté los efectos de esto de una manera bizarra y pública cuando fui electa alcaldesa adjunta. La otra candidata para alcaldesa adjunta era una mujer, así que cuando gané hubo mucho alboroto entre sus partidarios políticos, incluyendo al ex mandatario del estado de Victoria. Él declaró públicamente que yo no debería haber sido elegida, porque el puesto debería haber sido asignado a una mujer. Esto fue casi risible sino hubiera sido tan ofensivo. Creo firmemente en la acción afirmativa, pero el ignorar los hechos de mi biología e historia, como la manera en la que fui criada, quién soy, cómo me identifico y las desventajas que tuve que soportar al igual que otras mujeres mientras crecía, y como mujer en una industria dominada por hombres, ¡fueron increíbles! Esencialmente, este ex mandatario no solo criticó públicamente que fuera elegida, sino también declaró públicamente que yo era un hombre con todos los privilegios y ventajas que esto implica.

Como alcaldesa, fui invitada a varios eventos para asistir en nombre de la ciudad. Recuerdo ser invitada a una logia masónica, y decidí asistir para ver cómo era eso. Recuerdo sentarme ahí y pensar lo extraño que era estar en un espacio exclusivo para hombres. Afortunadamente, no solo fui invitada a espacios exclusivos para hombres, sino también a espacios exclusivos para mujeres. Por ejemplo, el grupo de mujeres árabes, es extremadamente amable y acogedor, y ocasionalmente me invitan a asistir a eventos exclusivos para mujeres. Su amabilidad y aceptación significan mucho para mí, y me ayudan a restablecer un balance en mi vida, al igual que los espacios para lesbianas.

Durante una campaña electoral, la forma en la que las personas me perciben puede resultar desafiante. Recuerdo un incidente cuando visité un negocio musulmán, y un hombre no quiso estrechar mi mano porque asumió que era una mujer y, al mismo tiempo, una mujer no quería estrechar mi mano porque asumió que era un hombre. Fue un poco incómodo, pero respeto sus decisiones y la manera en que me ven. Mis experiencias trabajando en aeronáutica en países como Papúa Nueva Guinea, las islas Solomon, Myanmar, Indonesia y Malasia, en general fueron más incómodas, en particular debido a otros problemas de seguridad y protección.

No siempre ha sido positivo. También he sido excluida de eventos solo para mujeres, a los que fueron invitadas otras concejales. En esos momentos, no hice un escándalo para hacerlo notar, pero si llamó la atención. Una de las situaciones más estresantes que experimenté como alcaldesa intersex, fue el hostigamiento y acoso de un residente local que amenazó con dañarme porque, en sus palabras, yo era un “monstruo mutrilado”, “homosexual”, “pedófilo”, “transexual” y algo peor. Tristemente, el hostigamiento y acoso dieron lugar a la necesidad de una acción legal.

¡Aspectos Positivos!

A pesar de los aspectos negativos, mi experiencia como persona públicamente intersex elegida para un cargo público, ha sido positiva. Mi comunidad local obviamente ha aceptado muy bien mi estado intersex y mi historia personal, ya que he sido elegida en tres ocasiones como candidata independiente – cada una de estas con mayor número de votos que los de los candidatos contra los que me enfrenté.

A principios de este año, fui invitada a recorrer una nueva mezquita, muy impresionante, en la ciudad en la que aún soy concejal. Tenía miedo de asistir, debido a los problemas en relación a la segregación de los sexos, en particular el requisito de que las mujeres cubran sus cabezas, y cuales reglas se aplicarían a mí. No obstante, asistí, decidida a hacer lo que fuera necesario para respetar su religión, incluso si eso significaba usar algo para cubrir mi cabeza. Al principio del recorrido, el Imam nos dio una introducción sobre el diseño de la mezquita y su historia, y luego explicó el requisito de que las mujeres cubrieran sus cabezas. Levanté mi mano y expliqué que era intersex y, por lo tanto, no era exclusivamente mujer u hombre, y le pregunté qué era lo que quería que yo hiciera en términos de si debería cubrir mi cabeza o no, le expliqué que estaría feliz de cubrir mi cabeza si el así lo solicitaba. El Imam habló sobre intersexualidad y admitió que ya había pedido consejo sobre mi situación, y sintió que estaba bien para mí no cubrir mi cabeza – ¡tal vez el traje que llevaba puesto me ayudó! De cualquier manera, realmente no me importaba tener que cubrir mi cabeza. Había cubierto mi cabeza en las mezquitas de Turquía, también había usado una kipá en los funerales judíos, así que me siento feliz de respetar los deseos de aquellos que me reciben en sus lugares especiales.

Ser intersex, y las experiencias que tuve como resultado directo de serlo, también me han ayudado a comprender a una mayor diversidad de personas, y a sentir empatía por las personas que son diferentes. Esto me ha hecho una activista fuerte, y me ayudó a perfeccionar las habilidades que necesitaba para representar y apoyar a nuestra comunidad.

También me gusta pensar que tal vez mi función pública como alcaldesa, ha ayudado a crear consciencia acerca de las variaciones intersex, y de las personas que las tienen. Sé que este es el factor más importante que ayudará a disminuir la vergüenza y el estigma que aún hoy en día sienten la mayoría de las personas intersex.

Finalmente…

Entiendo y acepto que la gente no está al tanto de las variaciones intersex, y algunas personas se sienten confundidas por mi sexo e incluso algunas veces por mi género. Sin embargo, en última instancia, les importa más lo que hago por ellos como su representante siendo concejal, o anteriormente cuando era alcaldesa o alcaldesa adjunta.

Tengo la esperanza de que mi experiencia y éxitos demuestren que, a pesar de nuestras diferencias, y del abuso y maltratos a los que muchxs de nosotrxs somos sometixs, aún podemos aspirar a alcanzar objetivos que pueden incluir cargos públicos – lo cual es un muy buen indicador de la aceptación del público. Hay esperanza. Cuando era una niña, estaba preocupada por mi futuro – al igual que mis padres – pero no necesitaba estarlo. Las personas intersex pueden alcanzar sus objetivos y tener vidas exitosas.

En mi experiencia, las personas son muy receptivas y comprensivas, y aprecian la apertura. El hecho de que soy abierta acerca de mi variación intersex, y del maltrato que viví, es algo que los electores frecuentemente observan como algo positivo. Tener sentido del humor y ser honesta en cuanto a no poseer todas las respuestas, también es bien recibido.

Cuando era alcaldesa, durante una entrevista de radio, me preguntaron si pensaba que el público encontraría confuso mi sexo, y si no sería mejor elegir un sexo y apegarme a este. Expliqué que entendía su confusión, y que deberían intentar verlo desde mi perspectiva, debido a que había estado confundida acerca de mi sexo toda mi vida. Como una persona con mi particular variación intersex, la realidad para mí es que nací con una biología parcialmente femenina y parcialmente masculina, esa es mi verdad. Sin embargo, en términos prácticos, para mi vida pública aún hago todo lo que puedo para hacer que las personas se sientan cómodas conmigo. Acepto los pronombres que utilicen y doy lo mejor de mí para servirlos.

Afortunadamente, tengo la posibilidad de ser yo misma en mi vida privada.

Tony Briffa, Septiembre 2017.