Rompiendo el hielo: el movimiento intersex en Rusia

Aleksander Berezkin

Aleksander Berezkin. Foto: Katya Repina.

El movimiento intersex en Rusia, y en otros países postsoviéticos, es nuevo, tiene menos de cuatro años de antigüedad, pero nuestra experiencia ya muestra características únicas, comparada con otros países y culturas, que está basada en la historia de Rusia.

La primera evidencia de personas intersex en Rusia, podemos encontrarla en el siglo 18, cuando la iglesia tenía más interés en esto que él estado. En el siglo 19, el estado comenzó a involucrarse, incluyendo en un caso de “doble sexo” de un bebé de campesinos en los documentos de la Oficina del Tercer Departamento de Su Majestad Imperial en 1837. Se les ordenó a los doctores y a las autoridades locales, que monitorearan la salud del niñx, y que se aseguraran de “conservar completamente” el cuerpo del niñx en caso de que muriera. Desde la segunda mitad del siglo 19, los casos de intersex fueron registrados cada vez con mayor frecuencia en revistas científicas y médicas, pero el poder de la realeza impidió el control médico sobre los cuerpos intersex, en contraste con la sociedad occidental de ese entonces.[1]

Después de la revolución de 1917, los expertos médicos obtuvieron cierta independencia del gobierno, y la situación de las personas intersex comenzó a cambiar. El nuevo gobierno trató de asegurar el “desarrollo de la productividad de la clase obrera”, de acuerdo con la ideología marxista. En 1926, el Comisariado del Pueblo Soviético de Asuntos Internos, emitió un decreto que prescribe regulaciones para los ciudadanos “con las características del hermafroditismo” que buscaban cambiar su nombre y género. Las instituciones médicas locales, tuvieron que confirmar un género dominante. Varias docenas de casos fueron examinados durante la primera década. De 36 personas, 27 hicieron la solicitud ellxs mismxs, con 4 que fueron identificados por las autoridades durante los exámenes médicos militares.[2] La historiadora, Irina Roldugina, sugiere que estos datos muestran un deseo de los individuos intersex, para aprovecharse de las capacidades médicas: la mayoría obtuvieron operaciones quirúrgicas, algunas recibieron terapia hormonal, y algunas recibieron ayuda psiquiátrica.[3]

A mediados de la década de 1930, las concepciones públicas de la familia y sexualidad, comenzaron a cambiar.[4] El estado, representado por el Partido Comunista, comenzó a prestar mucha atención al desarrollo y educación de un nuevo tipo de hombre Soviético, marcando los límites de su intimidad y restringiendo los cuerpos y comportamiento, para que cumplieran las normas patriarcales heteronormativas. Como una expresión de la individualidad y variabilidad humanas, lo intersex ya no encajaba en el nuevo orden colectivo Soviético. Las personas intersex fueron marginalizadas y estigmatizadas, e incluso se convirtieron en un tabú sometido a la discusión en revistas médicas especializadas.

Entre 1958 y 1991, los casos de intersex, nuevamente se volvieron interesantes para los médicos Soviéticos. El Instituto de Endocrinología Experimental y Química Hormonal de la Academia de Ciencias Médicas de la URSS, comenzó a realizar observaciones a largo plazo de las personas intersex, incluyendo intervenciones quirúrgicas, y el desarrollo de protocolos para terapia hormonal y ajuste psicosexual.[5] Esto fue acompañado de cambios en la legislación sobre “corrección del apellido, nombre y nombre patronímico, en relación a un cambio de género (para hermafroditas)”.[6] Los debates científicos y médicos, comenzaron a cuestionar la pertinencia de la cirugía. Los “conservadores” creían que “cualquier tipo de cirugía para hermafroditas era considerada innecesaria” mientras los “innovadores” creían que la “cirugía exitosa, y la creación o eliminación de ciertos órganos” proporcionaban satisfacción moral, doméstica y social, al paciente y al cirujano; los resultados individuales de las operaciones confirmaban su completa necesidad.[7] Esta visión “innovadora”, se hizo dominante en la medicina Soviética, y luego en la postsoviética.

Después de 1991, cada una de las antiguas repúblicas de la URSS, comenzaron a implementar su propia estrategia legislativa y programas médicos, para el tratamiento de personas intersex. Las personas intersex en Rusia, son usualmente descritas como personas con “trastornos del desarrollo sexual”.[8] Los discursos médicos actuales, se centran en cuestiones relacionadas con la definición de “sexo” y “la importancia de la educación infantil temprana” acerca del sexo, sexualidad y género, “debido a que la gente no puede vivir en una sociedad sin género. Es casi imposible”.[9]

Ahora existen estándares legislativos federales de atención para las personas intersex en Rusia. Estos describen procedimientos médicos que son gratuitos para niñxs menores de 18 años, y también regulaciones que asignan diferentes grados de discapacidad. En 2001, hubo un proyecto de ley federal en bioética, que proponía que se requiriera el consentimiento escrito de los padres o tutores en casos de “corrección de género” en “niñxs de más de 16 años de edad”[10] pero el proyecto de ley fue rechazado por el Estado Duma (parlamento).[11]

Aleksander Berezkin

Aleksander Berezkin. Foto: suministrada.

Así que en Rusia, vemos las siguientes características: Una conexión ideológica entre la imagen y cuerpo del hombre, y la imagen y el cuerpo del estado. A través de un sistema de leyes, medios de comunicación, educación, ideas nacionales, prácticas sociales e identidad, el estado define las fronteras de lo que es “permitido” y “normal”. La regla autoritaria, rígidamente controla la diversidad: debe ser ordenada, registrada, y debe hacerse que se ajuste al estándar. Cualquier intento para cambiar los elementos en un sistema de ese tipo, más allá de lo que es permisible sin un acuerdo desde arriba, pareciera una protesta contra todo el sistema, por lo que el cambio social puede progresar solo a través de un acuerdo explícito o tácito con las autoridades.

Los doctores tienen particular importancia en un sistema de ese tipo. No solo son autoridades, sino también representantes del Estado en los asuntos bajo su jurisdicción. Ellos se dejan llevar por su deseo de ayudar a las personas con sus problemas fisiológicos, y también por la necesidad de informar a las autoridades sobre el estado de los recursos humanos, a través de procedimientos burocráticos, estadísticas de salud y otros requerimientos. Deben de clasificar e identificar las desviaciones de las “normas permitidas”, y registrarlas. Esto crea un problema de doble responsabilidad: la responsabilidad hacia los individuos afectados, como un profesional, y la responsabilidad hacia el Estado. Esto limita su independencia.

Hay un énfasis funcional en la salud de la población. Inicialmente, los representantes del marxismo soviético priorizaban la “productividad” y las poblaciones como recursos funcionales y utilizables. Desde entonces, esta tendencia ha continuado, sólo con un cambio en el marco ideológico, encontrando un aliado en la Iglesia Ortodoxa Rusa. Ahora en Rusia, existe una discusión acerca de los “valores tradicionales de la familia”. Las personas intersex, a menudo no pueden tener una función “reproductiva”, y por lo tanto, no son necesarias para ese tipo de sistema, así que somos vistos como “material rechazado”. Encajamos en un modelo de “discapacidad” (o disfunción); solo existiendo bajo ciertos parámetros, donde intentamos ser normales e integrarnos a la sociedad.

La medicina soviética continúa influenciando las prácticas médicas, con medicina barata y accesible, y esto es presentado en una forma que es ideológicamente compatible con las formas autoritarias del gobierno. La medicina occidental, es considerada solo cuando no conduce a profundos cambios en el sistema o a alguna pérdida de control, a menos que pueda generar dinero. La variabilidad de los cuerpos intersex, no tiene ningún papel en tales sistemas.

Existen muchos desafíos adicionales para las personas intersex en Rusia. El primer desafío es lingüístico. La palabra “intersex” tiene una traducción ambigua en ruso. La palabra “sexo”, no es traducida como sexo biológico, biodiversidad o corporalidad, sino que en su lugar, suele tener un significado relacionado al comportamiento sexual y a la orientación sexual. El resultado es que se pierde la comprensión sociopolítica y legal del término “intersex”.

El segundo desafío es el tabú en temas relacionados al “sexo y a la educación sexual”. Todo lo que se percibe que está fuera del sistema convencional del binario de género, es considerado un asunto médico, y extrañamente se discute en las conferencias científicas y seminarios.

El tercer desafío, es la comunidad médica y su relación con las personas intersex. Los expertos médicos, continúan usando el enfoque soviético “innovador”, a saber, las cirugías en niñxs intersex, y el tratamiento para controlar la adaptación psicosexual. Se realizan cientos de operaciones en niñxs y adolescentes intersex, sin ningún tipo de monitoreo por parte de las organizaciones de la sociedad civil, ni de los comités de ética. Esos comités de ética, incluyen representantes de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Lxs niñxs intersex son clasificados como “perversión sexual”, que requieren una adaptación psicosexual especial para gestionar su orientación sexual y su identidad de género. El objetivo es ”normalizar” el comportamiento de lxs niñxs intersex, de acuerdo con su género asignado.[12]

Otra característica de esta medicalización, es que lxs niñxs intersex, y algunas veces los adolescentes intersex, son completamente excluidos de los intercambios de información entre los doctores y sus padres o tutores.

Además, existe el aborto selectivo de los embriones intersex. En Rusia, el monitoreo neonatal es rutinario, incluso para la hiperplasia suprarrenal congénita, pero los resultados de las pruebas no se revelan; los datos estadísticos, no están públicamente disponibles. Los doctores reportan información limitada, solo orientada a los adultos afectados.

El cuarto desafío para las personas intersex en la sociedad rusa, es el alto nivel de xenofobia y homofobia, y en particular una correlación entre las personas intersex y la comunidad LGBT. Por un lado, la comunidad intersex tiene miedo de unirse a la comunidad LGBT, ya que esto inevitablemente creará más discriminación contra nosotrxs en una sociedad altamente homofóbica. Por otro lado, la comunidad LGBT en sí misma, es interfóbica. Esto es, que no acepta a las personas intersex debido a la homofobia internalizada. El resultado es que las personas intersex que se sienten atraídas hacia el mismo sexo y/o son transgénero, son forzadas a vivir en un “doble closet”. La situación con las personas con VIH es similar, y puede ocurrir una triple discriminación si una persona intersex tiene HIV. Esto inevitablemente lleva a la depresión, y a otros estados psicológicos negativos. Además, muchas organizaciones LGBT usan la letra “I” en el acrónimo, pero solo de manera superficial, sin realmente ayudar a las personas intersex; frecuentemente, estas organizaciones solo representan al grupo LGB. Recientemente, esto ha comenzado a cambiar de una manera positiva, gracias al desarrollo de movimientos intersex en la región e internacionalmente.

El quinto desafío, es la complejidad de cambiar el género asignado, si así se requiere. En algunos casos, es necesario obtener un diagnóstico de “transexualidad”.

El importante sexto desafío, es la calidad y costo de los servicios médicos, y su disponibilidad para las personas intersex. Por ejemplo, algunas personas intersex, conscientemente buscan la clasificación como discapacidad para obtener descuentos en el tratamiento. Esto se hace a costa de la discriminación contra las personas con discapacidad en los lugares de trabajo, pero a menudo hay mayores preocupaciones en relación al acceso a la medicación.

Así, desde el momento del nacimiento, y a lo largo de las etapas sucesivas de la vida, las personas intersex se enfrentan a una serie de diferentes problemas sociales, legales, psicológicos y médicos. Tenemos que sobrevivir en una sociedad, donde existen muy pocas oportunidades para el pleno desarrollo de personas intersex sanas. Esto sucede no obstante el aislamiento, debido a que las fronteras nacionales son porosas, y la información se filtra. Las personas intersex enfrentan las operaciones normalizantes, constantes revisiones médicas, y algunas veces, monitoreo especial y experimentos médicos o psicosexuales “necesarios”, para gestionar la orientación e identidad sexual. Además de la atención a la salud, vivimos en la realidad de una sociedad heteronormativa patriarcal y represiva, y en algunos casos homonormativa. Esto incluye tabús acerca de la discusión de las variaciones físicas, especialmente cuando estas están relacionadas a la variabilidad sexual, y el silenciamiento de las descripciones y lenguaje relacionado a los cuerpos intersex, incluso en los llamados círculos académicos liberales: Esto lleva al bullying, discriminación, violencia y más.

No existen especialistas que puedan trabajar con las personas intersex fuera del enfoque médico tradicional, incluyendo a las ONG y a las organizaciones de servicio social. En los peores casos, las personas intersex están sometidas a la discriminación y aislamiento, y cualquier antecedente dentro de las instituciones mentales, implica el fin de la vida social de la persona en Rusia.

En esta situación tan extremadamente difícil, cualquier persona que revele que es intersex, sin mencionar que se involucrara en el activismo, enfrenta una situación compleja y peligrosa. A pesar de esto, el movimiento por los derechos de las personas intersex, comenzó a desarrollarse en Rusia en 2012.

La primera iniciativa intersex en la región, se originó en Ucrania en 2011, puede ser que debido a la ubicación geográfica y geopolítica del país; su proximidad con Europa, y su apertura a nuevas ideas. La primera activista intersex en la región fue Julia Pustovit; su historia merece un artículo aparte. Brevemente, ella ha estado tratando de cambiar el género en su pasaporte desde el año 2000, pero el sistema médico Ucraniano solo puede “ayudar” a cambiar los documentos de las personas transgénero, cuando cuentan con un diagnóstico de “transexualidad”, y no con una variación intersex. Las personas intersex necesitan esconder su estatus biológico, o pueden hacerse transgénero y perder el acceso a la ayuda médica para situaciones asociadas con su estatus intersex. Julia comenzó a buscar a otras personas intersex que pudieran estar interesadas en crear un cambio social.

En 2012, Julia y yo nos conocimos. Yo era el primer activista intersex ruso en el internet de habla rusa. En ese entonces, sabía de mi variación intersex, 47,XXY o Klinefelter, desde hacía más de 10 años, pero solo supe del término “intersex” ese mismo año. En un principio estaba buscando por información sobre activismo intersex, y estaba poniéndome en contacto con activistas extranjeros; mi primer contacto fue con la activista intersex estadounidense Hida Viloria. Estaba influenciado por esos contactos, y comencé a trabajar como activista intersex y LGBTI, organizando eventos educativos sobre cuestiones intersex para la comunidad LGBT en Vladivostok. Con el apoyo de Julia, cree un grupo cerrado de información en Facebook, llamado: “Asociación Intersex de habla rusa” (ARSI) para personas intersex y aliados, en agosto de 2013. Gradualmente, la información acerca de las personas intersex y de lxs activistas intersex, ha comenzado a difundirse dentro del segmento ruso de internet, especialmente entre los activistas LGBT, pero en 2014, fui forzado a dejar Rusia, como resultado de una campaña homofóbica contra mí. Las actividades del grupo fueron suspendidas por un tiempo.

Aun así, hemos conectado un nuevo movimiento intersex en Rusia con el movimiento internacional. Esto se hizo posible porque, cuando comencé a vivir en los EUA, gané el “privilegio” de ser una persona abiertamente intersex en el espacio de habla rusa, sin el miedo de sufrir intimidación física. También gané acceso directo a fuentes de información no patologizante en idioma inglés para personas intersex, y fui capaz de distribuir esta información en los espacios de habla rusa. En tercer lugar, estoy involucrado en una red internacional de activistas intersex, organizaciones de derechos humanos e investigadores sobre cuestiones intersex. El cuarto factor importante, fue la habilidad para aplicar para una beca por parte de Astraea Lesbian Foundation for Justice, y otros fondos para activismo intersex en Rusia. Todo esto afecta mi propio lenguaje para entender y describir mi propia identidad intersex, y esto influencia mi trabajo con el movimiento intersex en Rusia.

La primera publicación en idioma ruso acerca del activismo intersex, fue publicada en 2014.[13] En diciembre de ese año, los activistas LGBTQ, llevaron a cabo las primeras acciones públicas en Moscú en defensa de lxs niñxs intersex con el poster: “Intersex. Realizan operaciones forzadas en los genitales durante la infancia. ¡Basta!”, pero la sociedad no sabe quiénes son las personas intersex, así que no hemos obtenido ninguna respuesta pública a esta acción.

En 2015, yo y un activista transgénero ruso, Yana Sitnikova, comenzamos a cooperar en la traducción de información del idioma inglés, para apoyar a las personas en internet que hablan ruso. Se llevaron a cabo muchas actividades relacionadas al activismo intersex en diferentes ciudades rusas. Participé en una entrevista con Radio Liberty, en octubre de 2015, para la audiencia de habla rusa.[14] Esta entrevista me llevó a contactar con muchas personas intersex de diferentes repúblicas postsoviéticas. Nuevos participantes vinieron a unirse a ARSI, incluyendo a personas intersex de Ucrania y Kazakhstan. Por supuesto, también hubo consecuencias negativas. Hubo muchos comentarios que decían que el movimiento intersex es un movimiento occidental extranjero. Resultó que no todos pueden aprender acerca de los detalles de las vidas intersex, incluso algunos académicos no estaban listos para tales revelaciones. Pero en general, la entrevista tuvo efectos más positivos que negativos. En particular, a partir de ese momento, podemos hablar acerca de un tercer periodo del movimiento intersex en Rusia: la juventud.

Nuevos y jóvenes activistas intersex y activistas queer, están comenzando a formar un nuevo entendimiento, no solo de la identidad intersex rusa, sino también definen nuevos caminos para desarrollar el movimiento intersex en Rusia, y como este se involucra en la comunidad intersex internacional. Jóvenes activistas intersex de ARSI, han comenzado a participar en conferencias internacionales, a realizar investigaciones sobre la situación de las personas intersex en los países postsoviéticos, a tratar de entender las complejidades de la legislación nacional e internacional sobre las cuestiones intersex, y a alzar la voz en los espacios públicos rusos.

Pero aún tenemos mucho por hacer. Aún tenemos un problema de financiamiento y apoyo para nuestros proyectos, y aún somos muy pocos para el inmenso país que es Rusia. Pero, hemos dado pequeños y exitosos pasos. Ahora, nuestro grupo, no solo está trabajando con activistas LGBT, sino también con profesionales (trabajadores sociales, investigadores académicos, psicólogos, médicos y abogados sensibilizados), que están interesados y dispuestos a apoyar a la comunidad intersex. Tenemos acceso a consejería psicológica y legal para personas intersex. Un grupo de traductores de está formando de manera gradual. Hemos comenzado a realizar una traducción sistemática de libros y otros materiales sobre intersex, incluyendo el libro de Georgiann Davis: <>. Además, existen algunas áreas de investigación dentro de ARSI: el estudio psicológico de la interfóbia; el análisis de la Clasificación Internacional de Enfermedades, y su impacto en el sistema médico en Rusia; la investigación sobre los géneros y orientaciones sexuales de las personas intersex. De manera personal, estoy interesado en estudiar la medicalización de las personas con variaciones cromosómicas, y la relación entre esto y las características cognitivas o psicológicas. Los participantes de ARSI, lentamente están empezando a ser invitados como expertos independientes, ofreciendo perspectivas alternativas sobre las cuestiones intersex. El reconocimiento de las cuestiones intersex ha comenzado.

Vivimos en un país donde las relaciones entre las personas, aún están basadas en una cadena de mando jerárquico, y la comunicación entre personas intersex, y el reconocimiento de la singularidad de los individuos y grupos sociales, simplemente son excluidos en tal tipo de organización. Así, los niñxs rusxs, aprenden a pensar en estereotipos, que son impuestos desde arriba, para someterse a la presión que ejerce la mayoría. Cualquier desviación del sistema binario heteronormativo, es fuertemente condenada. Esta actividad conjunta del estado y de la iglesia, conduce a reducidos niveles de tolerancia en la sociedad, e incrementa la agresión. La discriminación y el bullying contra las personas intersex, persiste y tenemos que asumir que la situación en Rusia se va a deteriorar en el futuro cercano, en parte debido a la creación de organizaciones pro-gobierno para jóvenes y niñxs.

Creemos que podemos romper el hielo del silencio que rodea a las cuestiones intersex en Rusia. Y el expandir la comunicación con la comunidad intersex internacional, creará posibilidades para que pueda emerger una visión alternativa no patologizante de los seres humanos intersex en la sociedad rusa.

– por Aleksander Berezkin, investigador independiente y fundador de la Asociación Intersex de Habla Rusa.

[1] Ira Roldugin. Intersex: from pathology to new opportunities// Queerfest 2013. 20 years after the abolition an article 121 of the criminal code of the RSFSR. Saint-Petersburg. 2013.
[2] Healey. Dan. Bolshevik sexual forensics: diagnosing disorder in the clinic and courtroom, 1917-1939. Northern Illinois University Press, 2009.
[3] Ira Roldugin. Intersex: from pathology to new opportunities// Queerfest 2013. 20 years after the abolition an article 121 of the criminal code of the RSFSR. Saint-Petersburg. 2013.
[4] Healey. Dan. Bolshevik sexual forensics: diagnosing disorder in the clinic and courtroom, 1917-1939. Northern Illinois University Press, 2009.
[5] Golubeva I. V. Hermaphroditism: Clinical Features. Diagnosis. Treatment. Moscow, 1980.
[6] Changes rules, additions and corrections of the records of civil status acts 1977. Article.2., point T. Available from: http://www.businesspravo.ru/Docum/DocumShow_DocumID_33511.html – 20 October 2016
[7] Serdyukov, G. M. Forensic gynaecology and obstetrics. M. 1964
[8] Kalinchenko N. Yu, Tulpakov A. N. New classification of diseases connected with disorders of sex development. Discussion of the international consensus on the revision of terminology and classification of hermaphroditism. Available from: http://cyberleninka.ru/article/n/novaya-klassifikatsiya-zabolevaniy-svyazannyh-s-narusheniem-formirovaniya-pola-obsuzhdenie-mezhdunarodnogo-konsensusa-po-peresmotru – 20 October 2016
[9] Journal of “Andrology and genital surgery”. Volume 16, No. 3 (2015)
[10] The draft Federal law “On Legal Foundations of Bioethics And Guarantees of Its Security”, 2001. Available from: http://www.hrights.ru/text/b10/Chapter3.htm – 20 October 2016
[11] The RESOLUTION of 15 March 2001 No. 1253-III GD. Available from: http://www.medinfo.ru/medzakon/zdrav_rf/organ_act/azo75.phtml – 20 October 2016
[12] Scientific library of dissertations and abstracts. Available from: http://www.dissercat.com/content/khirurgicheskaya-taktika-pri-gipospadii-u-detei-s-narusheniem-formirovaniya-pola
[13] Alexander Berezkin. The intersex – between sexes. Available from: http://bok-o-bok.ru/opinion.asp?pid=28&lan=2&tid=1192 – 20 October 2016
[14] The third sex. Available from: http://www.svoboda.org/a/27311800.html – 20 October 2016